Biografías

La biografía más completa de Emiliano Salinas Occelli

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Desde su relación con el fundador de la organización NXIVM, Keith Raniere, hasta la creación del Movimiento Inlak’ech por la Paz y su participación en los Executive Success Programs (ESP). Este es el perfil del hijo del expresidente de México Carlos Salinas de Gortari.
La biografía más completa de Emiliano Salinas Occelli

Es integrante de una de las dinastías más poderosas del México contemporáneo. Carlos Emiliano Salinas Occelli pertenece a “Los Cachorros del Poder”: la tercera generación de Los Salinas —nieto Raúl Salinas Lozano e hijo de Carlos Salinas de Gortari—, generación a la cual el periodista Alberto Tavira presentó a manera de retratos biográficos en su libro Los Salinas. retratos de Los Cachorros del Poder (Editorial Planeta, 2014) del cual, con autorización de la editorial, reproducimos un fragmento del capítulo I: “Emiliano Salinas Occelli, La profecía que no se cumplió”.

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Octubre de 2008. Colonia Condesa [Ciudad de México], una tarde soleada de un domingo cualquiera. Entre los árboles del Parque México hay un escenario improvisado desde donde suena música alegre. La gente se acerca. Se arma un ambiente de fiesta. A lo lejos destaca el rostro de un joven desconocido para la mayoría de los transeúntes: Emiliano Salinas Occelli. El hijo de Carlos Salinas de Gortari, vestido con jeans y camisa azul a rayas blancas, baila con otros jóvenes y promueve abrazos por la paz, al más puro estilo Mahatma Gandhi. No se sabe si lleva escolta —y si la lleva está muy bien camuflada entre los asistentes vestidos con pants, playeras y jeans, o entre los miembros del Movimiento Inlak’ech, vocablo que en maya significa “Tú eres yo y yo soy tú”—. El movimiento pretende poner un alto a la violencia en México mediante la realización de eventos artísticos y organizando a la sociedad para recuperar los espacios públicos del miedo y de la delincuencia, “utilizando la fuerza de la paz y la unidad de las personas”.

A los que lo conocen de cerca no les sorprende. Y es que a pesar de su formación académica, el primer hijo varón que tuvieron Carlos Salinas de Gortari y Cecilia Occelli González ha estado más del lado del activismo ciudadano que en el terreno político. En marzo de 2011 la periodista Denisse Maerker, en su programa Punto de Partida que se transmite por Canal 2 de Televisa, le preguntó a Emiliano Salinas Occelli si estaba interesado en seguir una carrera política, a lo que él respondió: “Sería legítimo si yo considerara que el gobierno es la solución a los problemas que enfrentamos hoy en día”. Afirmó que está convencido de que en la ciudadanía es en donde radica la solución a los problemas sociales y no necesariamente en el gobierno. El tono apasionado de Emiliano respecto a su agenda profesional corresponde a un chico rico y poderoso que sabe que está haciendo un uso apropiado de su suerte.

Quizá esa fue una de las razones por las que Salinas Occelli fundó el Movimiento Inlak’ech por la Paz, AC, organización que, de acuerdo con su página de Internet, tiene la aspiración de lograr un México “lleno de rostros sonrientes […] donde podamos trabajar juntos, respetarnos y apoyarnos sin importar diferencias o crianza; un lugar en el que nos demos la bienvenida sin miedo, y donde los mexicanos nos veamos los unos a los otros con admiración y respeto”.

Dicho movimiento ha recibido algunas críticas debido a que se trata de una derivación de los conceptos del polémico motivador estadounidense Keith Raniere, fundador de la organización NXIVM, que tiene su sede en Albany, Nueva York, Estados Unidos, quien de acuerdo con su página oficial se define a sí mismo como “científico, matemático, filósofo, empresario, educador, inventor y autor”.

Supuestamente calificado con el coeficiente intelectual más alto del mundo, según el Libro Guinness de Récords de 1989, Raniere utiliza el método de “investigación racional” e imparte cursos llamados Programas de Éxito Ejecutivo (PEE), conocidos también por sus siglas en inglés como ESP (Executive Success Programs), dirigidos a empresarios globales y líderes del mundo.

La página electrónica del NXIVM asegura que estos programas se centran en la coherencia en todas las áreas, “ayudando a las personas a desarrollar las habilidades prácticas, emocionales e intelectuales que necesitan para alcanzar su potencial máximo”, mediante una “tecnología llamada cuestionamiento racional”.

Su filosofía no tardó en cruzar la frontera. A principios de 2007 se inauguró el Centro ESP en la Ciudad de México, en las Lomas de Chapultepec. Los medios encargados de la cobertura de eventos sociales documentaron el corte del listón. Tijeras en mano, la escena fue estelarizada por Alejandro Betancourt, Nancy Salzman y Emiliano Salinas Occelli. Entre los asistentes al evento destacaron la madre de Emiliano y ex Primera dama de México, Cecilia Occelli; la hermana del emprendedor, Cecilia Salinas Occelli; uno de sus amigos de toda la vida, Miguel de la Madrid, hijo, así como Alfredo del Mazo Maza, hijo del ex Gobernador del Estado de México, Alfredo del Mazo González.

Para algunos el evento fue uno de tantos; para otros representó todo un acontecimiento: los Salinas habían vuelto a los reflectores luego del obligado bajo perfil tras su salida de Los Pinos.

 

EL DESTAPE

Nació en el último año del sexenio del Presidente Luis Echeverría Álvarez. El segundo hijo de Carlos Salinas de Gortari y Cecilia Occelli González —quienes antes habían debutado como padres con la llegada de su hija Cecilia— fue bautizado con el nombre de Carlos Emiliano, y llegó al mundo el 19 de febrero de 1976 en la Ciudad de México. Ese año su padre acababa de ocupar un puesto medio en la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SCHP), tras obtener dos maestrías —antes de los treinta años de edad— en Estados Unidos (Política y Gobierno y Administración Pública). En esa época Salinas de Gortari aspiraba al doctorado en Economía en Harvard, que logró un año después de la llegada de Emiliano a la familia. Los Salinas Occelli estaban por mudarse de casa a la calle Árbol del Fuego, en la colonia Candelaria, a unas cuantas cuadras de la ampliación División del Norte, en la delegación Coyoacán, a escasos metros de donde habían fincado su residencia varios años atrás el patriarca de la dinastía, Raúl Salinas Lozano, y su esposa, Margarita de Gortari.

Cecilia Occelli González narró en su biografía El encanto de la discreción (Rosa María Valles Ruiz, 2009) que Emiliano y sus otros dos hijos, Cecilia y Juan Cristóbal, durante su infancia tuvieron todos los cuidados. Refirió que mientras Carlos se dedicaba a su carrera política, ella siempre estuvo al cuidado de los suyos para que disfrutaran de una infancia lo más normal posible, “en un ambiente de cuidado, atención y respeto”, lo cual no impidió que durante su niñez Emiliano se rompiera un brazo y Juan Cristóbal el fémur, debido a sus temperamentos inquietos.

Emiliano estudió la primaria en el Liceo Mexicano Japonés, ubicado al sur del Distrito Federal. Cuando cumplió once años y cursaba sexto grado su padre —que se desempeñaba como Secretario de Programación y Presupuesto durante el sexenio de Miguel de la Madrid Hurtado (1982-1988)— fue “destapado” como precandidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI) a la Presidencia de la República. A partir de ese acontecimiento la cotidianidad de los Salinas Occelli sufrió un cambio de 180 grados. Corría el año de 1987;  la administración de su mentor, Miguel de la Madrid, se encontraba en su última etapa, cuando Salinas de Gortari fue elegido candidato oficial del PRI de entre un grupo compuesto por Sergio García Ramírez, Manuel Bartlett Díaz, Miguel González Avelar, Ramón Aguirre y Alfredo del Mazo González.

A propósito de ese episodio, el periodista Julio Scherer García escribió en Salinas y su imperio: “Raúl Salinas Lozano, orgulloso padre de cinco hijos, hablaba de la unión entre los hermanos. Decía que el triunfo de uno era de todos”. El fundador de la revista Proceso recreó lo que Carlos Salinas contó sobre el día de su destape:

Solo en mi despacho, a las 9:15 de la mañana me habló primero Jorge de la Vega [presidente del PRI] y luego el Presidente Miguel de la Madrid y me dijeron que la corriente era a favor de Carlos Salinas de Gortari.

Bajé a la sala. Mi familia y mis colaboradores tenían la cara dura. Yo no sabía que habían estado oyendo el radio. Hasta las dos de la tarde me enteré de lo de Sergio García Ramírez [un falso destape, sin consecuencias].

Así que cuando De la Vega hizo el espectacular anuncio, mi padre se levantó llorando —solo lo he visto llorar dos veces en mi vida—, me abrazó y apenas alcancé a decirle: “Nos tardamos veinticinco años… pero llegamos”.

Toda la familia se sumó a la campaña de Carlos Salinas de Gortari, y el 6 de julio de 1988, con un resultado polémico por la famosa “caída del sistema”, la vida de los Salinas Occelli cambió por completo. Emiliano, un adolescente de 12 años, de pronto vio a sus dos padres lejos de él, ambos en constantes giras estatales o internacionales: uno en gira permanente como nuevo presidente de los mexicanos, y su madre como presidenta del Patronato del Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) y de su Voluntariado Nacional.

Emiliano rememora que en aquella etapa su madre trabajó “muy duro” en el DIF. “Recuerdo las giras en las que siempre era muy cariñosa con los niños y los niños con ella”, contó en El encanto de la discreción, donde la ex Primera dama relata que con la llegada de su marido a la presidencia la vida de los Salinas Occelli se transformó, sobre todo en el aspecto de la seguridad, ya que, como era natural, esta pasó a ser responsabilidad del Estado Mayor Presidencial (EMP).

Tenía que ajustar mis actividades diarias a una agenda. Los ayudantes identificaban las direcciones a las que tenía que ir, los tiempos. No tenía la libertad de cambiar de ruta o decidir de improviso ir a otro lado porque les rompía el esquema. Ir al súper, a la escuela, actividades que llevaba a cabo normalmente sin ninguna vigilancia, ahora las hacía pero siempre bajo el ojo avizor de alguien.

Y ese alguien era el mayor Rafael Pacheco Coronel, jefe de ayudantes de la entonces Primera dama, a la cual se le asignó la clave x Coral. Un sobrenombre muy distinto a los que tuvo en su infancia: Almendrita o La Peni.

Durante esas arduas jornadas de trabajo de su madre fue donde Emiliano aprendió, según lo refirió en entrevistas para el libro de Valles Ruiz, “que el ayudar a los otros es honrarse a sí mismo”, ya que la entrega y dedicación de su madre al frente del DIF, “fue una gran inspiración para mí”.

 

DEL CIELO AL INFIERNO

Los primeros años de la administración del Presidente Carlos Salinas de Gortari fueron documentados por algunos especialistas como un periodo “lleno de logros”, “progreso” y “una afortunada apertura comercial de México hacia el mundo”. Lupita Jones se llevó la corona en el certamen Miss Universo 1991, y Michael Jackson se presentó en el Estadio Azteca en 1993 como parte de su gira Dangerous World Tour. Desde el gobierno federal se hablaba de la modernización del campo y del combate a la pobreza a través de programas gubernamentales como Progresa o Solidaridad, lo cual hizo pensar a muchos que México estaba en la antesala del primer mundo.

Sin embargo, el tsunami inició el 24 de mayo de 1993 con el asesinato del cardenal Juan Jesús Posadas en el aeropuerto de Guadalajara, y continuó en enero de 1994, con el levantamiento armado del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en Chiapas. Luego ocurrió el homicidio del candidato del PRI a la presidencia, Luis Donaldo Colosio Murrieta, el 23 de marzo, y meses más tarde, el 28 de septiembre, fue acribillado el tío de Emiliano, José Francisco Ruiz Massieu, quien al momento de su deceso ya se había divorciado de Adriana Salinas de Gortari.

Tras la salida de Los Pinos, los Salinas Occelli sufrieron su propia e irreversible crisis. En diciembre de 1994 Carlos Salinas les hizo saber a los suyos que viajaría a Nueva York para alejarse del país, tomar un respiro y evaluar sus siguientes actividades políticas. Cuando se reencontró con su esposa le pidió el divorcio. En El encanto de la discreción se reveló que “pese al dolor que le causó la decisión del divorcio [Cecilia Occelli] comprendió que no era posible continuar con uno de los integrantes del matrimonio en desacuerdo. No fue fácil”.

La separación de sus padres tomó por sorpresa no solo a Emiliano sino a toda la familia. Ceci, la mayor de los Salinas Occelli, tenía 21 años. La primera esposa de Carlos Salinas de Gortari, Cecilia Occelli González, con Emiliano y Cecilia, dos de los tres hijos que procreó con el ex Presidente.

En ese momento; Emiliano 19 y había concluido la secundaria y la preparatoria en el Liceo Mexicano Japonés con muy buenas calificaciones. Su hermano menor, Juan Cristóbal, de 16, tras la noticia del rompimiento optó por dejar la casa paterna e irse a vivir a casa de sus primos. “Cuando mis papás se divorciaron lo que más me preocupó fue cómo iba a cambiar mi relación con ellos. Una vez divorciados, sin embargo, me di cuenta de que mi relación no había cambiado, que en realidad era una decisión que afectaba su relación de pareja y no su relación de padres conmigo”, narró Emiliano para las memorias de su madre.

Más adelante, el segundo de los Salinas Occelli estudió en el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), donde en junio de 1999 presentó la tesis Bandas y opciones cambiarias: experiencia de la política cambiaria en México, un trabajo de 104 páginas con el que obtuvo el título de licenciado en Economía. Coincidentemente con la llegada del Partido Acción Nacional (pan) a la Presidencia con Vicente Fox Quesada, Emiliano Salinas se fue a vivir fuera de México y se matriculó en la maestría en Economía y Finanzas de la Universidad de Boston. Después cursó el doctorado en Economía en la Universidad de Harvard, donde estudiaron su padre, Carlos Salinas de Gortari, así como su abuelo, Raúl Salinas Lozano.

A partir de entonces a Emiliano se le vio poco en México. Sus hermanos también desaparecieron un tiempo de la escena social ya que el apellido Salinas sufrió una especie de demonización colectiva.

A principios de 2007, con la inauguración del esp, en breve pero emotiva ceremonia Emiliano Salinas Occelli volvió al ruedo.

 

CRÓNICA DE UN LINAJE

En estricto sentido, la preocupación política siempre ocupó un segundo plano en Emiliano Salinas Occelli. Si bien es cierto que durante su sexenio su padre lo llevaba a giras por zonas marginadas para organizar los comités de los programas de Solidaridad, también lo es que Emiliano nunca se involucró. Era un adolescente y muy probablemente no le daba mayor importancia. No tenía la edad ni lo había elegido, y tal vez ni siquiera lo llevara en la sangre como varias generaciones de sus antepasados.

Y es que la de Emiliano es una dinastía con un pasado político sumamente importante que se remonta al abuelo de su padre, Severiano Salinas Cadena, originario de Agualeguas, Nuevo León, como lo consigna el antropólogo y genealogista Omar Soto-Rodríguez en su blog Andarse por las ramas.

Severiano Salinas Cadena, bisabuelo de Emiliano, fue a su vez hijo de Andrés Salinas Ramírez (1813-1878) y María Nepomucena Cadena Villarreal (1817-1878), descendientes de grandes familias del norte de México. En 1891, en Linares, Severiano se desempeñó como abogado, secretario del Tribunal Superior de Justicia de Nuevo León y juez de letras, así como Registrador Público de la Propiedad.

Uno de sus hijos, Raúl Salinas Lozano —padre de Carlos Salinas de Gortari— fue profesor de Economía en la UNAM y Gobernador alterno del Fondo Monetario Internacional de 1956 a 1958, además de secretario de Industria y Comercio hasta 1964. Salinas Lozano también fue Embajador de México en la URSS en 1979, y posteriormente titular del Instituto Mexicano de Comercio Exterior, cargo que ostentó hasta 1982.

Por si fuera poco, la abuela paterna de Emiliano, Margarita de Gortari, fue la primera mujer en México que se graduó en Economía; además fue normalista y sostuvo una entrañable amistad con Eva Sámano, esposa de Adolfo López Mateos, presidente que convirtió en secretario de Estado al patriarca Raúl Salinas Lozano.

La familia Salinas de Gortari siempre mostró un gran aprecio por la cultura y el arte mexicanos. Cosecharon la amistad de grandes intelectuales, como los escritores Octavio Paz y Carlos Fuentes. Es sabido que en las fiestas de los Salinas siempre se sirvieron platillos nacionales y se disfrutó de música mexicana. La misma Cecilia Occelli contó en El encanto de la discreción que en su juventud soñó con ser cantante de ópera, vocación que según la revista Quiénrepetiría uno de sus hijos. De acuerdo con una breve reseña que publicó dicha revista en 2005: “[Emiliano] canta ópera. En su Ipod no falta Kabah. Es excelente actor de teatro y le fascina bailar […] Es muy deportista, hace maratones y triatlones”. Descripción muy general de los gustos y aficiones de Emiliano, a quien a través de las páginas de los suplementos de sociales de periódicos como Reforma y Excélsior, o de las revistas Quién y Caras, se le vio en fiestas, inauguraciones y cocteles durante los años en que el panismo ostentó la banda presidencial. Por ejemplo, el 3 de septiembre de 2004 Emiliano apareció en Quién al lado de Claudia Reta y el coordinador de la bancada del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, Jesús Sesma Suárez, asistiendo a la fiesta de cumpleaños de Federico Sada.

Salinas Occelli también hizo acto de presencia en la boda de su amiga Liliana Sada, hija del empresario regiomontano Federico Sada. En las fotos que se publicaron en las revistas Caras y Quién, se vio a Emiliano junto a la cantante Paulina Rubio y Óscar Madrazo, dueño de la agencia de modelos Contempo, que, dicho sea de paso, es de los grandes amigos de la infancia de la exintegrante del grupo Timbiriche. El enlace fue de tal relevancia que incluso asistió Carlos Salinas de Gortari, quien llegó acompañado de su segunda esposa, Ana Paula Gerard. El novio, Ernesto Ibarra, bailó con Marta Sahagún, esposa del entonces Presidente de México, Vicente Fox Quesada.

 

SEGUNDAS INTENCIONES

El 9 de febrero de 2011 el politólogo y entonces diputado suplente por el Distrito II de la Ciudad de México por el Partido Acción Nacional (PAN), Alfonso Tamés Grijalva, en su blog La ultraizquierda de la ultraderecha, publicado en el sitio electrónico animalpolitico.com, aseguró que Keith Raniere, el líder espiritual de Emiliano Salinas, pedía a sus seguidores que lo llamaran con el sobrenombre de Vanguard. A su vez, los alumnos del ESP se debían llamar espians y saludar a su líder y gurú con reverencias en señal de respeto.

“El culto tiene una fuerte presencia en México, donde es representado por Emiliano Salinas, quien se ostenta como su coordinador regional y miembro del consejo directivo”, afirmó Tamés Grijalva en un post titulado Vanguard región 4.

De acuerdo con el también profesor del ITAM: “Todos los alumnos de ESP están obligados a firmar un contrato de confidencialidad. Las clases se imparten en Estados Unidos y México, y piden por un curso de 160 horas $7,500 usd, pero los alumnos pueden ganar comisiones si reclutan nuevos estudiantes”.

Alfonso Tamés confirma en su artículo que el ESP es representado en México por Inlak’ech, la asociación de Emiliano Salinas, y cuya fundación fue concebida por Keith Raniere con el objetivo de “solucionar los problemas de violencia” que aquejan a México.

Pero Salinas Occelli no solo es un muy particular activista por la paz, también es un boyante empresario. Es vicepresidente de Prorsus Capital, corporativo que supervisa estrategias de negocios y movimientos financieros para inversionistas, entre cuyas empresas está Taxback, líder de reembolso de impuestos para turistas extranjeros, según lo informa su página oficial www.prorsuscapital.com.

Anteriormente Emiliano se desempeñó como analista financiero para Lazard Frères & Co. llc, un banco de inversión de Nueva York, en el que participó en fusiones y adquisiciones de Telefónica de España, Anheuser-Busch InBev y Revlon, entre otras empresas.

Precisamente por todo ese poder, derivado no solo de su conocimiento financiero sino de la herencia política y económica de su familia, para los lectores de la revista Quién resultó desconcertante ver publicadas (en la edición 178 del 14 de noviembre de 2008) imágenes captadas por un paparazzi en las que se muestra a Emiliano bailando místicamente en el Parque México. El sentido del humor de los editores hizo de las suyas parodiando el título de la nota con el de la canción del grupo Bronco, Sergio el bailador. En la página 62 destacaba en la cabeza: “Ya llegó, ya llegó… ya llegó… Emiliano el apapachador…”. El pie de foto agregaba:

“El hijo del expresidente Salinas de Gortari reparte abrazos gratis en el Parque México en pro de la paz”. El pie de foto de la segunda imagen decía: “ma-yo-ne-sa. También se dan clases de baile y yoga gratuitas para fomentar que la gente se relacione”. Sin duda, una posición arriesgada para el hijo de un ex Presidente.

Pero Emiliano no es un improvisado en el tema del activismo ciudadano. Paralelamente es creador de la Fundación Ética de la Ciencia y vicepresidente de CRÉUM, un centro de formación para el desarrollo humano con base en la Ciudad de México. La página oficial de su empresa Prorsus Capital también lo acredita como “coordinador regional de México para los Programas de Éxito Ejecutivo, Inc., fuera de Albany, Nueva York”.

Pero como aseguró Alfonso Tamés, dichos Programas de Éxito Ejecutivo (ESP), de moda entre 2004 y 2008, siempre tuvieron algo de extraño. A decir de algunos asistentes, “en esos grupos se detectaban las carencias emocionales de sus miembros y se trabajaba en ellas, pero como los líderes no eran profesionales de la psicología, el psicoanálisis, la psiquiatría o la tanatología, no faltó quien sufriera ciertas afectaciones emocionales al cursarlos”. Incluso se habló de demandas. Según algunos testimonios, el perfil de la gente involucrada en los ESP respondía a integrantes de familias de fuerte solvencia económica, tanto en México como en Estados Unidos, en su mayoría jóvenes que estuvieron solos gran parte de su vida. A dichos grupos se llega por invitación y se sube de nivel dependiendo de los cursos tomados. Eso sí, en cada escalafón incrementan su precio.

En su artículo en animalpolitico.com, Alfonso Tamés aseguró también que los ESP enseñaban que el mundo real está compuesto por dos clases de personas: “los acostumbrados a producir y los parásitos”. Los “parásitos” serían aquellos que solo intentan llamar la atención y robarse la energía de un líder que busca su trascendencia. De esta forma, la única manera de evolucionar sería evitando a los “parásitos”, es decir, al resto de la humanidad que no está intentando producir bienes de alto valor. Por si el asunto no fuera lo suficientemente extraño, el politólogo cita al periódico estadounidense New York Post, que en su edición del 26 de julio de 2010 informó que la organización nxivm trató de delinear un nuevo “protocolo educativo revolucionario” para la humanidad mediante varios experimentos. Uno de ellos consistía en criar un niño huérfano a quien perfilarían como el heredero del propio Raniere. El infante se mantenía apartado de otros niños para evitar contaminarse con los malos hábitos de los “parásitos”, por lo que pasaba varias horas al día solo con sus niñeras que le hablaban en inglés, español, ruso e hindi para agilizar sus habilidades lingüísticas.

 

MAS SI OSARE UN EXTRAÑO ENEMIGO…

La polémica alrededor de Emiliano Salinas Occelli surgió con el argumento de que su organización civil buscaba implantar en México parte de los preceptos de Raniere. En un video subido a YouTube el 7 de enero de 2011, titulado Se buscan Gandhis, que impactó a la opinión pública nacional, el hijo del ex Presidente invita a enfrentar, mediante la filosofía ranieriana, a los delincuentes de la llamada guerra contra el narcotráfico emprendida por el Presidente Felipe Calderón Hinojosa durante su mandato (2006-2012).

De acuerdo con Emiliano, la guerra de Calderón contra los cárteles del narco habría llevado a la poderosa familia menonita de Chihuahua Le Baron, a enfrentar a los delincuentes locales responsables del secuestro del joven Érick Le Baron, de 16 años. Incitada por sus hermanos mayores, Julián y Benjamín, la comunidad se negó a pagar el rescate. Benjamín fue secuestrado días después por un comando de 20 hombres armados y asesinado por dicha negativa. Julián, en cambio, se mantuvo manifestándose contra los grupos criminales. “Estos son actos heroicos que existen por todo el país. Con mil Julianes trabajando unidos, México sería un país muy distinto”, arengaba Emiliano en el video donde se le ve dominando el escenario, elocuente, aunque con una carga de pensamiento demasiado optimista, a la Miguel Ángel Cornejo, debido a que el grupo criminal que asedió a la familia Le Barón resultaron ser sicarios vinculados con el brazo armado del Cártel de Juárez conocido como La Línea.

Alejandro Fuentes, reportero de la revista Quién, apunta en una de las primeras notas que se publicaron acerca de la aparición de este video —grabado en una convención en San Miguel de Allende, Guanajuato— que “al ver la convicción con la que Emiliano Salinas habla, no cabe duda de que es alumno de Raniere. En un tono amable, casi didáctico, dice que en México la solución al problema de la delincuencia pasa por aceptar que hay un problema grave: ‘México no tiene gripa, tiene cáncer’, sostiene el hijo de Carlos Salinas, quien al final del video señala: ‘Nuestra madre, México, está siendo violada frente a nosotros, ¿qué vamos a hacer? Llegó el ‘Mas si osare un extraño enemigo’. ¿Dónde está el soldado en cada hijo?’”.

La participación de Keith Raniere en el pensamiento de Emiliano pudo comprobarse en abril de 2013, cuando el hijo de Carlos Salinas de Gortari fungió como productor ejecutivo del espectáculo llamado Sicario, performance dirigido por Felipe Fernández del Paso —nominado en 2002 al Oscar por la mejor Dirección de Arte por la película Frida— y con coreografía de Alejandra González Anaya, directora de Anima Inc., compañía de danza aérea que ha montado espectáculos monumentales en la plancha del Zócalo del Distrito Federal o en los Fuertes de Puebla.

Dicha obra, al igual que el Movimiento Inlak’ech por la Paz, tenía como objetivo reflexionar sobre la creciente ola de violencia en México mediante ese espectáculo dancístico bajo el lema: “Érase una vez un país llamado México…”.

De acuerdo con los créditos de la página de internet de Anima Inc., Sicario parte de una idea original de Keith Raniere, quien habría participado en el libreto junto a Alejandra González Anaya y Anabel Cantú. Dicho espectáculo se presentó en el Teatro San Rafael y contó con una amplia concurrencia: asistieron su madre, Cecilia Occelli González, y sus hermanos, Cecilia y Juan Cristóbal Salinas Occelli, así como sus tíos, Adriana y Raúl Salinas de Gortari; sus primos, Mariana y Juan José Salinas Pasalagua; Ana Cristina Fox, la actriz Cecilia Suárez, Fela Fábregas, Juan Soler, y otras personalidades del espectáculo.

Esta visión pacifista de Emiliano Salinas no resulta extraña. Desde joven mostró esa inclinación. En sus primeras apariciones públicas como habitante de la residencia oficial de Los Pinos de 1988 a 1994, en entrevista realizada por una también joven Carmen Aristegui, el muchacho de apenas 17 años muestra los primeros indicios de cierta conciencia social: “Yo estoy contento con la juventud mexicana. Y algo que me gusta mucho es que siento que la juventud está participando más en la vida política del país”, dijo Emiliano junto a un padre sonriente y orgulloso por lo que acababa de decir su hijo. Pero el vástago con los años le diría a la política con una dicción perfectamente articulada: “No, gracias”.

 

UN IDILIO INESPERADO

A lo largo de sus tres décadas de vida tuvo importantes noviazgos, pero no fue sino hasta 2010 cuando Emiliano Salinas, conocido como uno de los principales “solteros de oro”, encontró el verdadero amor en la popular actriz Ludwika Paleta. La versión oficial cuenta que fue la actriz Maky Soler quien fungió de matchmaker entre la protagonista de la telenovela Amigas y rivales y el hijo del expresidente. Un caldo muy raro a simple vista, pero en palabras de la esposa del actor Juan Soler, la fábula de Emiliano y Ludwika era la historia de amor de dos solteros que no sentían ganas de conocer a nadie. Pero entre ellos dos había varios ingredientes en común.

Según relata la esposa del actor argentino, desde 2009, tanto Salinas Occelli como Ludwika acostumbraban publicar en las redes sociales frases y reflexiones similares, por lo que adivinó que había compatibilidad entre ambos. “Pensé que debían conocerse”, explicó Maky en entrevista a Quién. “Decidí mandarle un tuit a Emiliano que decía: ‘Márcame porque te quiero preguntar una cosa’. Él estaba dando un curso y se le hizo raro”. Cuando Salinas le regresó la llamada, Maky le dijo: “Tengo a alguien para presentarte”. “Ahora no estoy para conocer a nadie”, contestó Emiliano. Pero ella insistió: “Te juro que te va a encantar, es todo tu estilo, es lindísima”. Él lo pensó un poco: “No sé, Maky, ¿tú cómo ves?”. La señora Soler contraatacó: “Seguro la conoces, es Ludwika Paleta”.

Tras el auricular se hizo un silencio. “Pues cómo te digo que no, si está guapísima”, contestó Emiliano Salinas.

Ludwika Paleta Pacioreck nació en Cracovia, Polonia, el 29 de noviembre de 1978, y llegó a México a los tres años de edad. La joven de fino rostro y ojos azul profundo se hizo famosa en 1989 por su interpretación en la telenovela infantil Carrusel, y posteriormente por su participación en El abuelo y yo, en 1992. Entre 1995 y 1996 estudió en Europa. Un año más tarde trabajó en la telenovela Huracán (1997), protagonizada por la hoy primera dama de México y otrora actriz, Angélica Rivera Hurtado. Durante el rodaje Paleta conoció al actor Plutarco Haza, quien tiempo después se convirtió en padre de su hijo Nicolás. Tras divorciarse, Ludwika también mantuvo una relación sentimental con el actor cubano Alberto Guerra. Pero el destino tenía para ella otro camino.

La esposa de Juan Soler confesó que para lograr presentarlos siguió con Ludwika la misma estrategia que con Emiliano. “No Maky, ahorita no tengo ganas de conocer a nadie”, le respondió Paleta, quien unos meses antes había dejado sin aliento a más de uno al posar por segunda vez con poca ropa para la revista H, de Editorial Notmusa (la primera ocasión fue en junio de 2006). Ante la insistencia de Maky, Ludwika preguntó: “¿Pero quién es y por qué me lo quieres presentar?”. Cuando la también actriz le dijo el nombre del prospecto, Ludwika no reparó en el nombre. Solo contestó: “No lo conozco, pero bueno, amiga, está bien. Nada más que no voy sola, ¿eh? Tú vienes conmigo”.

Dos semanas después Maky los presentó. La pareja hizo clic enseguida. Ambos compartían gustos similares por la comida, la cultura y los viajes. “Son espirituales; de verdad tienen muchas cosas en común; son buenas personas y lo mejor es que desde un inicio se encantaron”, aseguró Maky. “También comparten la misma conciencia social e inteligencia. Estoy segura de que van a estar toda la vida juntos. Es una pareja que se retroalimenta a pesar de estar en mundos muy distintos pero al mismo tiempo similares, ya que ambos son figuras públicas”.

 

SI LO SABE DIOS…

El noviazgo de Emiliano Salinas y Ludwika Paleta se hizo público a finales de agosto de 2010, cuando la revista Nueva, de Editorial Notmusa, publicó unas fotos en las que la pareja cenaba en un restaurante de comida japonesa en Polanco. Ludwika se veía muy contenta, no paraba de reír. La prensa acorraló a Emiliano en el centro cultural Casa Lamm donde participó en la presentación del libro de su amigo Pepe Zaga, La (in) diferencia de un instante, el 8 de octubre de 2010. En esa ocasión, el hijo de Carlos Salinas aceptó públicamente su incipiente relación con la actriz. “Sí, estamos saliendo y conociéndonos. Es una gran mujer, una gran actriz. Es también una mujer emprendedora que ha salido adelante y que, con su talento, con su trabajo, con su dedicación, ha hecho cosas fantásticas”, dijo ese día en entrevista con el periódico Reforma.

Casi al mismo tiempo los reporteros de la fuente de espectáculos le preguntaron a Ludwika al respecto. Respondió que estaba saliendo con Emiliano y estaba contenta, pero no habló de una relación formal. De cualquier manera, un día después los hechos demostraron una posible relación: el 10 de octubre asistieron juntos a la boda de Carlos Slim Domit —primogénito del empresario Carlos Slim Helú—, quien contrajo matrimonio civil con María Elena Torruco Garza en las instalaciones de Plaza Carso. Emiliano y Ludwika fueron una de las parejas que más bailó durante la suntuosa boda.

El 15 de octubre siguiente también fueron juntos al concierto de Elton John en el Centro Fox, en San Francisco del Rincón, Guanajuato. Ludwika diría después, durante la presentación de la obra de teatro Un dios salvaje: “Estamos muy contentos, está muy guapo, nos llevamos muy bien, la relación va muy bien”. Ese día, Emiliano aceptó que eran novios y se había enamorado de Ludwika por su belleza, simpatía y ternura.

Paralelamente, la presentadora de Televisión Azteca, Inés Gómez Mont, aseguró ese mismo octubre de 2010 en un programa televisivo que cuando Emiliano comenzó a salir con Ludwika acababa de terminar una relación con Marcela Cuevas, en ese entonces todavía esposa de Leonardo de Lozanne, exvocalista del grupo de rock Fobia, del que se encontraba separada, tal como lo consignó la columna “A capela” del periódico El Universal. Según Gómez Mont, Marcela fue la que cortó con Emiliano. Este tema no se mencionó más.

Para disipar dudas, Emiliano hizo pública su relación con Ludwika el 1 de noviembre de 2010 a través de su cuenta de Twitter (@ salinasemiliano).

La opinión pública se acostumbró a ver a Ludwika y a Emiliano como uno mismo. Durante todo 2011 la pareja asistió a varios eventos. Igual se les veía en pasarelas que en obras de teatro. En octubre, la relación iba tan bien que Ludwika agradeció públicamente a Maky Soler haberlos presentado. “Mi #ff es para @makitasoler porque hace exactamente un año la hizo de cupido y qué éxito tuvo!!!”, escribió la novia de Emiliano a través de @ludwikapaleta.

Ese año hubo un momento amargo para la pareja. La mamá de Ludwika, Bárbara Pacioreck, falleció el 27 de abril de 2011 por un cáncer de estómago. Emiliano estuvo presente en el velorio y durante la incineración. No hubo un solo momento en el que no cobijara a Ludwika con su apoyo.

Un año después la relación se consolidó dejando ver que todo iba viento en popa. En una entrevista publicada en el periódico Reforma en abril de 2012, Emiliano describió su relación “como de comedia romántica”, y detalló: “Nuestro romance es muy light, muy como de comedia romántica para adolescentes. Somos muy ñoños, pero la pasamos súper bien, nos disfrutamos mucho los dos”, aseguró.

Pero tal vez la noticia más importante de su relación en 2012 se dio en mi blog Cuna de grillos, del portal animalpolitico.com, donde se informó en exclusiva que Emiliano le entregó el anillo de compromiso a Ludwika en París el 4 de julio. En dicho post se adelantó que la boda no podía realizarse ese año, pues estaba en puerta la de su hermano menor, Juan Cristóbal, quien llegaría al altar con Natalia Esponda el 22 de septiembre de 2012, en un jardín de San Ángel Inn, al sur de la Ciudad de México.

Para entonces el amor entre Ludwika y Emiliano era visible por los cuatro costados. No se había celebrado aún la boda y ya hablaban de hijos. “Por supuesto que podríamos tener de inmediato nuestro primer bebé, nos encantaría”, dijo Emiliano el 8 de noviembre de 2012 durante la alfombra roja del aniversario de la revista Quién. Ludwika adelantó que se casarían a finales de ese año, aunque en realidad contrajeron nupcias hasta el 20 de abril de 2013. Escogieron para sellar su compromiso el mismo mes que se casaron los padres de Emiliano en 1972.

 

UNA BODA BLINDADA

Desde que se confirmó la fecha del contrato matrimonial la prensa rosa, amarilla y de toda la gama del pantone comenzó una carrera salvaje por develar los detalles del evento nupcial entre el hijo del expresidente Salinas y la actriz.

Una noche antes de la recepción, Emiliano, de 37 años, y Ludwika, de 34, reunieron a sus amigos más cercanos en la hacienda Itzincab, en Umán, Yucatán, para un coctel de bienvenida. La boda fue tan exclusiva que el Ejército Mexicano blindó el inmueble donde se llevó a cabo. Al acontecimiento nupcial asistieron alrededor de 700 personas. La logística del evento se organizó para que no hubiera filtraciones a la prensa fuera de las planeadas. Un transporte especial recogió a los invitados en los hoteles donde se alojaban un par de horas antes de que iniciara la ceremonia. La invitación no especificaba el lugar. De acuerdo con diarios locales, para trasladarlos se rentaron camionetas, autobuses y vehículos de lujo. A los empleados de transportación se les obligó a firmar un acuerdo de confidencialidad. Por si fuera poco, los novios pidieron no llevar celulares ni compartir información o imágenes en redes sociales.

Al final, se supo que el evento se llevó a cabo en la Hacienda Tekik de Regil, de la empresa Catherwood Travel, ubicada a 40 kilómetros de Mérida, propiedad del expresidente del Consejo de Administración de Banamex y miembro del Consejo de Administración de Citigroup, Roberto Hernández. Esta hacienda solo cuenta con dos habitaciones y el jardín principal tiene capacidad para albergar a 1 500 personas.

El día del evento el lugar estuvo rodeado de un gran aparato de seguridad. El periódico Reforma informó que se habían desplegado cerca de 200 policías estatales a lo largo del Aeropuerto de Mérida hasta Tekik de Regil, así como elementos de la Policía Federal, el Estado Mayor Presidencial, el Ejército y una compañía de seguridad privada; en total, cerca de 350 efectivos. La terminal aérea de Mérida registró 55 vuelos privados. El comentario de que hubo más elementos de seguridad que invitados se acercaba más a la verdad que a la broma.

La mesa de regalos de Emiliano y Ludwika en El Palacio de Hierro sumó productos por poco más de medio millón de pesos. Había aproximadamente 90 artículos entre los que destacaban un centro de alabastro de 87 278 pesos; una lámpara de mesa de 21 290; una cafetera de 43 000 y un candil de 13 luces de 52 690. También se incluyeron platos de 159 pesos y vasos de 117, así como certificados en efectivo que iban de los 500 a los 3 000 pesos. Para el periódico Reforma esta mesa fue más costosa que la de la boda del heredero de Slim. “Cuando Carlos Slim Domit y María Elena Torruco Garza se casaron en 2010, el artículo más costoso fue una pantalla LED de 55 pulgadas, de 29 999 pesos”, comparó el rotativo.

El mismo medio dio a conocer los detalles del vestido de la novia. El atuendo utilizado por Ludwika Paleta formó parte de la colección Otoño 2013 de la diseñadora filipina Monique Lhuillier, conocida a nivel mundial por sus creaciones para novias. El vestido strapless tenía una falda asimétrica: corta de enfrente y larga de atrás, muy original. El encaje era finísimo. El ramo fue un bouquet de rosas blancas naturales. El encargado del peinado y maquillaje fue Jonathan Lule. Por su parte, Emiliano vistió un traje gris, camisa blanca y corbata gris perla. Impecable.

La fiesta contó con la participación de un dj y el grupo neoyorquino Simply Human, así como de los grupos de música tropical Cañaveral y Ángeles Azules. Sin embargo, su canción de boda fue All I Want Is You, de u2. Después, Ludwika bailó otro tema de la misma banda, Sweetest Thing, con su hijo Nicolás, entonces de 13 años de edad. Las bebidas consistieron en vino de Valle de Guadalupe, Baja California, y vodka polaco. La empresa de banquetes Les Croissants sirvió el menú: Pescado a la talla, Chilito ancho relleno de frijol, Croqueta de plátano macho, Tarta de chocolate de molienda con helado de menta y Timbal de coco y mango. En algún momento de la noche estallaron fuegos artificiales en el cielo que les hicieron saber a los espectadores que aguardaban afuera que Emiliano y Ludwika ya eran marido y mujer.

Entre los invitados principales a la boda estaban: el violinista Zbigniew Paleta, padre de la novia, así como su hermana Domini- ka, con su marido, Fabián Ibarra. Por parte de Emiliano asistieron sus hermanos, Cecilia y Juan Cristóbal, con sus respectivas parejas; su prima Mariana Salinas Pasalagua, así como sus medios hermanos, los jóvenes Ana Emilia, Patricio y Mateo Gerard, fruto del segundo matrimonio de Carlos Salinas de Gortari con Ana Paula Gerard Rivero. No podían faltar a la recepción los tíos de Emiliano, Raúl y Adriana Salinas de Gortari, así como Claudia Ruiz Massieu Salinas, prima del novio, secretaria de Turismo del gobierno del Presidente Enrique Peña Nieto. Asimismo, asistieron Alejandro Betancourt y Mauricio Robles, amigos cercanos de Emiliano.

La lista de invitados del medio del espectáculo fue amplia: acudieron las actrices Ana de la Reguera, Cecilia Suárez, Marimar Vega, Alejandra Barros, Claudia Álvarez, y desde luego Maky Soler; también Érick Elías y Karla Guindi; Zuria Vega, Adamari López, Luis Ernesto Franco, Blanca Calderón, Yadhira Carrillo y Chema Torre, entre otros.

Tanto los integrantes de la familia Paleta como los Salinas acudieron al llamado de los novios que celebraron su boda en la Hacienda Tekik de Regil, en el estado de Yucatán.

De la clase política destacó la presencia del panista Diego Fernández de Cevallos; el Asambleísta del Partido Verde, Alberto Cinta Martínez; el Gobernador de Yucatán, Rolando Zapata; el Gobernador de Chiapas, Manuel Velasco y su novia, la cantante y actriz Anahí; de Óscar Espinosa Villarreal, Manlio Fabio Beltrones, Emilio Gamboa Patrón, Rafael Tovar y de Teresa, Raúl Plascencia, Manuel Granados y Cristina Díaz. Por parte de la clase empresarial se documentó la presencia del abogado Juan Collado, Roberto Slim, Alfredo Schekaiban, Memo Manzur, Pedro Aspe, Sofía Aspe y Alejandro Ramírez. También asistió Paulina Díaz Ordaz, nieta del ex Presidente Gustavo Díaz Ordaz, acompañada de su esposo, Jesús Sesma, legislador del PVEM.

El Presidente Enrique Peña Nieto y su esposa, Angélica Rivera, no acudieron a la boda, a pesar de habérseles cursado la invitación. El semanario Proceso registró las ausencias diciendo que “por segunda vez en menos de un año, el peñismo se ausenta de las bodas de los hijos de Salinas”, refiriéndose a la boda de Juan Cristóbal con Natalia Esponda, en septiembre de 2012.

A pesar de ello, Carlos Salinas de Gortari —un hombre que hasta la fecha no puede evitar los titulares incendiarios— fue muy hábil para reunir en la boda de su hijo a los grandes representantes del empresariado, la política y el espectáculo en México, quienes se sentaron, contentos, en mesas con forma de herradura para platicar y convivir. Tal vez sea un botón de muestra de cómo se ha configurado la clase política mexicana actual y cómo seguirá conformándose en el futuro.