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El sueño frustrado del padre de Marina de Tavira

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Juan Pablo de Tavira le heredó a su hija la pasión por el teatro.
El sueño frustrado del padre de Marina de Tavira

Origen es destino. Esa es la frase que marca la vida de Marina de Tavira Servitje, quien se encuentra en la cima de su carrera por la nominación a los premios Oscar 2019, en la categoría de Mejor Actriz de Reparto, por su participación en la película ROMA del mexicano Alfonso Cuarón. Pero, el germen de su pasión por la actuación se le debe a su padre Juan Pablo de Tavira Noriega quien, durante su juventud, se dedicó con vehemencia a su sueño: el teatro. Sin embargo, el padre de Juan Pablo lo persuadió de abandonar sus aspiraciones como actor y lo presionó para entrar a estudiar a la Escuela Libre de Derecho. Así lo escribió el propio De Tavira en su libro titulado A un paso del infierno, en la prisión, la realidad suele superar a la ficción de Editorial Diana:

“Aquella vieja escuela de Basilio Vadillo aún conservaba las vetustas bancas de madera donde tantos ilustres maestros fueron alguna vez alumnos. Parecía una sucursal de Oxford, donde es tradición que los alumnos disputan por ser los mejores en las aulas. En ella se hablaba todavía de poesía e historia, de política y hasta de religión. Y los maestros eran un poco oradores y otro poco actores, ya que ensayaban y representaban sus cátedras de modo brillante”. 

VER: La trágica historia del papá de Marina de Tavira

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Juan Pablo, padre de Marina de Tavira. (Foto: Internet)

Juan Pablo, presionado por su padre, logró titularse de la licenciatura en Derecho. A partir de ese momento, no dejó un solo instante de mezclar el lado humano que el teatro le había dado con las bases jurídicas que aprendió en la escuela. En 1971, De Tavira entró a trabajar al Reclusorio Preventivo Oriente, ahí conoció a Alberto Ulloa, un preso político y consejero de Lucio Cabañas, según el artículo La génesis del teatro penitenciario en México, escrito por Denise Anzures y publicado en la Gaceta Digital Universitaria de la UNAM en julio de 2015. La mancuerna de Ulloa y De Tavira crearon la Compañía de Teatro Enjambre, organizando eventos culturales dentro de la prisión.

(Leer artículo)

La crueldad e insensibilidad que vivió en su recorrido por las cárceles de México como maestro de criminólogos y policías de investigación, llevaron a Juan Pablo a escribir la obra de teatro El proceso de deshumanización de Nicasio Bureos. Una de las aportaciones más importantes de Juan Pablo de Tavira en el mundo carcelario de México, como Director General Técnico del Sistema Penitenciario Nacional, fue la introducción del teatro como parte de las actividades de los reclusos. 

Según el artículo citado: “Para los internos estas escenificaciones significaron el reencuentro con su individualidad valiosa y trascendente, ayudándoles a sustituir en sus mentes la idea de la maldad ingénita del delincuente, por el concepto del hombre capaz de rescatarse a sí mismo y ser feliz”. Juan Pablo siempre pugnó por una verdadera readaptación social a través del arte. 

En una entrevista en 2012 de su hija Marina de Tavira a Roberto Ponce para la revista Proceso, la joven actriz señaló que a su padre lo mataron cuando ella tenía 27 años de edad, días después de haber estrenado la obra de teatro “Feliz nuevo siglo doctor Freud” de Sabina Berman. De hecho, fue en los camerinos del Teatro Orientación donde Marina vio por última vez vivo a su padre.